De la Hoya se quedo sentado
Es un hecho que la carrera de Óscar de la Hoya llegó a su fin, al menos en lo que toca a protagonizar peleas grandes, después de la tremenda paliza a manos del filipino Manny Pacquiao, al dejarlo en el banquillo para el noveno asalto, el sábado en el MGM de Las Vegas.
Llamó poderosamente la atención el que en varios asaltos Óscar no lanzara golpes. Desde el mismo primer round recibió duras izquierdas que le estremecían la cabeza y la nariz se le enrojeció ante los potentes puñetazos de un enemigo de menor estatura como el tagalo.
De la Hoya, de 35 años, no fue capaz de sacar ventaja de su mayor alcance y pegada. Lejos estuvo aquel Óscar que lanzaba su efectivo jab zurdo y poderosos ganchos. Pareciera que sólo escaló el cuadrilátero para cumplir con el papel de receptor de castigo.
Dado que De la Hoya era el gran favorito, en los capítulos iniciales se pensó que era su estrategia para que se confiara Pacquiao y después someterlo; sin embargo los episodios transcurrieron y no llegó esa reacción. Fue raro ver a Óscar sin su habitual guardia adelante.
